Medicamentos antimicóticos – Qué son, tipos, funcionamiento y efectos secundarios

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¿Quieres saber qué son los medicamentos antimicóticos? Es bien sabido que, en el cuerpo humano, están presentes algunos organismos que conviven en nuestro interior. En particular, algunos hongos establecen su hábitat en la boca, la piel, el intestino o incluso en la vagina de la mujer, aunque en ocasiones no son en absoluto perjudiciales.

Por el contrario, cuando los hongos se reproducen excesivamente se transforman en un problema de salud, que debe ser atendido rápidamente para evitar alteraciones.

Los hongos poseen un núcleo y un cuerpo filamentoso muy ramificado, por eso, al igual que los virus y parásitos, poseen una gran adaptabilidad, de modo que se hacen más resistentes a ciertos fármacos y tratamientos capaces de combatirlos.

uso de antimicoticos para hongos

Claro, en esto juega un papel muy importante el sistema inmunológico de la persona, ya que si las defensas están bajas se verá afectado por las infecciones causadas por estos organismos.

Los hongos suelen causar enfermedades en la piel (fúngicas o micóticas) que afectan principalmente los dedos de los pies, las uñas, debajo de la barba, las axilas, el cuero cabelludo, la región inguinal, además de algunas zonas intimas del cuerpo.

Este tipo de enfermedades son recurrentes y en muchos casos producen irritación e infección, por lo que se hace necesario acudir al médico para la correcta administración de medicamentos antimicóticos, que ayuden a controlar o eliminar las causas y sus síntomas.

¿Qué son los medicamentos antimicóticos?

Los antimicóticos son fármacos elaborados con principios activos o moléculas que inhiben y eliminan el desarrollo de hongos que pueden desencadenar en infecciones y enfermedades o tratarlas positivamente.

Estos medicamentos, conocidos también como antifúngicos, coadyuvan en el tratamiento de las infecciones producidas por hongos en nuestro cuerpo, como el conocido pie de atleta.

El uso de este tipo de medicamentos ha aumentado considerablemente en la actualidad debido a su comprobada efectividad al tratar esta enfermedad tan común.

Muchos de estos medicamentos se expenden sin prescripción médica, sin embargo, otros solo pueden ser administrados bajo estricta supervisión de un especialista.

Dicho de otra manera, estos medicamentos se deben administrarse con moderación ya que su uso excesivo puede hacer resistente la infección, agravando la sintomatología y afectando otros hongos beneficiosos para el organismo.

Por otro lado, conviene señalar que como ocurre con muchos fármacos, algunos de ellos producen efectos secundarios que pueden representar algún tipo de riesgo.

Dependiendo de la infección y de la zona donde se presenten, se deben utilizar determinados tipos de antimicóticos para tratarlos, ya que todos no actúan de la misma manera.

Conocer cada uno de ellos y el grado de acción, permitirá usar el apropiado para contrarrestar los síntomas de la enfermedad.

tipos de antimicoticos

Tipos de medicamentos antimicóticos

Hay disponible diferentes tipos de antimicóticos en el mercado, algunos de los cuales varían dependiendo de su campo de acción y de los componentes con que están elaborados.

En efecto, estos medicamentos se pueden encontrar en diferentes presentaciones, de los cuales destacan los siguientes:

  • Antifúngicos de uso tópico. Los medicamentos antimicóticos tópicos más comunes vienen en presentación de cremas, gel, ungüento o aerosol, son de amplio espectro y se aplican directamente en la zona infectada, como la piel, el cuero cabelludo o las uñas. Entre los más utilizados para tratar las infecciones fúngicas están el clotrimazol, el econazol, el ketoconazol, el miconazol, el tioconazol, la terbinafina y la amorolfina. La ventaja de estos fármacos en forma de ungüento y gel es su poder de absorción en las áreas de la piel donde suelen crecer los hongos, lo que resulta en un método eficaz para su tratamiento. Son excelentes para ser utilizados en zonas húmedas del cuerpo, especialmente entre las aberturas de los dedos del pie.

 

  • Antifúngicos orales. Este tipo de medicamentos se administran por vía oral para tratar aquellas infecciones más graves de la piel causados por hongos y su presentación está disponible en forma de tabletas, cápsulas, etc. Entre los medicamentos antimicóticos orales más populares que se consiguen en los estantes y se prescriben están la terbinafina, el itraconazol, el fluconazol, el posaconazol y el voriconazol. Su uso está supeditado a la clase de infección que tenga el paciente. Pongamos por caso la infección conocida como candidiasis vaginal, para tratar esta patología y otras que se desarrollan dentro del organismo se suele recetar fluconazol oral, un sustituto efectivo a las cremas y óvulos antimicóticos.

 

  • Antimicóticos intravenosos. Cuando existe una infección grave o invasiva del cuerpo del paciente, es imprescindible administrar fármacos por vía intravenosa como tratamiento efectivo. Cuál es el más apropiado para atacar la infección dependerá en medida de la composición química del hongo que causó el contagio. Los más empleados por los especialistas incluyen la anfotericina, flucitosina, itraconazol, voriconazol, anidulafungina, caspofungina y la micafungina. En algunos casos, se suele recetar este tipo de antimicótico como medida de previsión, sobre todo, en aquellas personas con estancia hospitalaria y que son vulnerables debido a un trasplante de médula ósea u otro tipo de enfermedad grave.

¿Cómo actúan en nuestro organismo?

Los medicamentos antimicóticos actúan directamente en las infecciones causadas por los hongos. Su mecanismo de acción destruye los patógenos causantes de las infecciones en el cuerpo y se encargan de reparar los daños ocasionados en las células, revirtiendo los síntomas ocasionados por los mismos.

Asimismo, los antifúngicos no solo actúan para eliminar la infección, sino de evitar la reproducción de los hongos para que no ocurran nuevamente infecciones en el cuerpo.

El espectro de acción de los medicamentos que inhabilitan el desarrollo de hongos, depende de la zona en la que incidan, lo cual está relacionado con la capacidad química del antifúngico.

En cuanto al mecanismo de acción de los antifúngicos, se ha comprobado su eficacia en los siguientes campos:

Actúan sobre la membrana celular del hongo.

La membrana celular de los hongos, cumplen una función vital en la segmentación celular, de los cuales las partículas lipídicas llamadas esterolatos, son aproximadamente el 25? su estructura. No obstante, el contenido de esterol de la célula fúngica y mamífera es diferente.

Esta diferencia de esteroles ha sido aprovechada como objetivo de acción en los medicamentos antifúngicos, siendo los polienos, azoles y alilaminas los más destacados.

Actúan sobre la pared celular del hongo.

La pared celular del hongo es esencial en su viabilidad y patogenicidad. Esta actúa como una cobertura defensora, le proporciona morfología celular, facilita el intercambio de iones, la filtración de proteínas y participa en metabolismo y catabolismo de nutrientes complejos.

La terapia antimicótica tiene como objetivo actuar en la pared celular del hongo debilitando su estructura e inhibir así su campo de acción, debilitar su evolución patogénica y provocar su destrucción.

Actúan sobre el núcleo de la célula fúngica.

Estos fármacos impiden la síntesis de proteínas de la célula, pero, además inhiben la síntesis de la proteína fúngica. Por otra parte, están los medicamentos que inhabilitan la mitosis, al destruir el huso micótico, indispensable para efectuar el fraccionamiento celular.

Efectos secundarios de los antimicóticos

Una de las inquietudes más comunes al comenzar un tratamiento con medicamentos antimicóticos es darles el uso correcto para el cual fue prescrito. Para los especialistas y pacientes, esta incertidumbre es legítima, ya que el uso incorrecto o excesivo de estos fármacos representan un riesgo para la salud.

Tener conocimiento sobre las indicaciones básicas de los fármacos antifúngicos facilita su correcta administración e impide una automedicación irresponsable. En cambio, la automedicación consciente debe ser un hábito que contribuya al estricto cumplimiento de las recomendaciones médicas para evitar riesgos mayores.

Debe tenerse especial cuidado con aquellos medicamentos que se expenden en venta libre.

Cada producto médico cuenta con un prospecto que indican los detalles sobre las enfermedades o sintomatologías que calman, la cantidad indicada para cada paciente, la estructura química de la fórmula, la presentación y, sobre todo, cuáles son los efectos secundarios y sus respectivas contraindicaciones.

Con respecto a los efectos secundarios de los medicamentos antimicóticos, es preciso señalar que cada fármaco posee como aspecto positivo su efecto curativo, pero, además, no se puede obviar los efectos no deseados o secundarios que pueden resultar en otros síntomas indeseables para el paciente.

En este sentido, conviene señalar algunos de los efectos secundarios que pueden producirse al usar este tipo de medicamentos micóticos, dependiendo de la presentación del producto, se pueden producir las siguientes alteraciones:

  • Dolores de estómago
  • Pérdida de apetito
  • Sensación de mareo (náuseas)
  • Constipación o diarrea
  • Dolor de cabeza
  • Erupciones cutáneas
  • Alteraciones del gusto
  • Dolores articulares o musculares
  • Vómitos
  • Dolor en la boca
  • En algunos casos producen picazón, ardor o enrojecimiento en la zona donde se ha aplicado el fármaco.
  • En contadas circunstancias los antimicóticos pueden ocasionar problemas en el hígado o complicaciones más graves en un reducido número de pacientes.
  • En cambio, los antimicóticos intravenosos representan un mayor peligro para la salud, tanto que debe sopesarse los riesgos en contraste con los beneficios del tratamiento.

Si por alguna razón estos efectos secundarios se agravan, debe suspenderse de inmediato el medicamento y acudir al médico lo antes posible.

La prevención es la clave

En conclusión, nadie desea tener que experimentar la incómoda y molesta infección por hongos. En algunos casos, será irremediable tener que experimentarla. Pero siempre será mejor prevenir que lamentar. La batalla contra los hongos se puede ganar, pero también se puede perder si no estamos bien informados al respecto.

Si por más que nos cuidemos o seamos estrictos con la higiene y el cuidado corporal, sufrimos una infección de este tipo, lo más recomendable es ir al médico para evitar la automedicación irresponsable.

Seguir al pie de la letra las recomendaciones del especialista sobre el tratamiento prescrito, fortalecer el sistema inmunológico e informarnos sobre las consecuencias adversas de los medicamentos. 

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infección por hongos

¡Hola, bienvenido/a! Mi nombre es María y mediante esta web te voy a enseñar información valiosa sobre hongos, incluyendo remedios. Durante años he padecido esta infección y no ha sido nada fácil tratarlos. Por ello, después de probar todo tipo de tratamientos, he decidido recopilar aquí los remedios más eficaces.